Aquí

Amanda

Vivir juntos

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Lo conversábamos con unas amigas mientras le echábamos el ojo al mozo que nos atendía. Siempre supe que ese día tenía que llegar y yo iba a tener que decidirme. Dividir los gastos en dos, compartir cama, toallas y sobretodo, espacio. Por eso nos costó tanto tomar la decisión.

El amigo

amigo

Siempre yo viajaba a Viña a verlo o él venía a Santiago y nos quedábamos 2 o 3 días juntos. Veíamos varios capítulos de Doctor House de corrido, comíamos pizza, sushi o tallarines con huevos revueltos. Dependiendo del bolsillo, claro. A veces, cuando se nos pasaba la mano con el trago, nos dormíamos muy abrazaditos. Y al otro día, buena onda, amigos como siempre.

Mantuvimos esa rutina por más de un año, entre medio tuve uno que otro pinche que nos hacía distanciarnos pero no causaban gran revuelo en mi vida. Lo mismo él. Entre los viajes, las llamadas telefónicas eternas contándonos la vida, un día me dijo que se estaba enamorando de una tal Francisca. Y ahí el mundo se vino abajo.

Esta soy yo

Solteras, casadas, viudas, separadas, altas, bajas, gordas, flacas, rellenitas, en constante dieta, rubias, morenas, colorinas, peliteñidas, bienvenidas todas. Mi nombre es Amanda, tengo 32 años y como muchas de ustedes, diariamente me enfrento al reto de ser mujer y no morir en el intento.

Mi jeans favorito

jeans

Hoy tuve que enfrentar una pérdida: mi jeans favorito jubiló. Salí apurada de la ducha, estaba dispuesta a correr a tomar el metro pero en el camino el pobre no dio más y cedió al paso de los años. No sé cómo será para ustedes, pero para mí es terrible.

El vestido

vestido

Cuando me lo compré, estuve más de tres horas mirándome al espejo. Ese día en realidad yo me sentía la más linda de la tienda, me veía bien y eso parece que los demás lo percibían. Pero llego el maldito día.

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